Yuri Alexeyevich Gagarin de 27 años de edad, se encontraba la noche del 11 de abril de 1961 junto a otros dos pilotos, reclutado en el Cosmódromo de Baikonur en Kazakhstan Oriental.El piloto soviético nacido el 9 de marzo de 1934, provenía de una familia humilde y campesina, la que se encontraba conformada por su padre Alexei quien había combatido esporádicamente en la revolución y que últimamente dedicaba su vida a la carpintería. Su madre era una mujer dedicada a la familia, muy seria y fuerte, sin embargo no pudo evitar las lágrimas al saber momentos previos al despegue que su hijo se transformaría en el primer astronauta, mezclando en su interior orgullo y temor por el destino de uno de sus cuatro hijos.
A las cinco y media del 12 de abril un medico le comunica a Gagarin que ha sido elegido para viajar dentro del Vostok y que debe levantarse lo antes posible. De inmediato el piloto se dirigió al baño donde se afeitó tranquilamente pensando en su esposa Valentina, de quien tenia un retrato al borde de su cama. Realizó unas cuantas flexiones y se dirigió hacia un grupo de técnicos que de inmediato comenzaron a vestirlo de gruesos trajes y artefactos, trasformándolo en un ser similar a los extraterrestres de cualquier película de ciencia-ficción.
Su amigo y también piloto Gherman Titov recuerda así aquellos momentos: “Cuatro días antes del lanzamiento, Yuri y yo nos trasladamos a Baikonur en un avión, en compañía de un nutrido grupo de observadores y científicos. Compartimos la misma habitación, y la última noche los médicos nos velaron a ambos. Si algo hubiese sucedido a Yuri –un resfriado, por ejemplo, o hasta si se hubiese hecho un rasguño- yo le habría reemplazado. Sin embargo, como todo el mundo sabe, nada aconteció. Nos levantamos a la misma hora, nos embutimos al mismo tiempo en nuestros trajes espaciales gemelos, y yo tomé asiento tras él en el autobús de servicio particular y de color azul y crema, que nos llevó a la rampa de lanzamiento.”
Cuando se hallaron todos en la rampa de lanzamiento, Gagarin se dio un gran abrazo con su amigo Titov y un grupo de oficiales que asistieron a tan importante momento. Lentamente subió los peldaños de la escalera que le conduciría a la cápsula y un momento antes de entrar en ella se dirigió a todos los presentes con un “Hasta pronto”, ¿serian sus últimas palabras? El momento no se podía disfrutar debido al nerviosismo que lentamente se mezclaba con la incertidumbre y las ansias de hacer todo de una vez.
Desde ese mismo momento la sala de control comenzó a poner música nacional, algunas marchas e himnos que eran muy escuchados y populares por aquellos años dentro de la Unión Soviética.
Titov, luego de un rato pregunta por micrófono a Gagarin si se encontraba aburrido en la cabina, a lo que su amigo responde con un “No interrumpas la música, por favor”. Este pequeño detalle demostraba que el piloto pudo controlar sus nervios antes y durante el vuelo que lo inmortalizó como el primer astronauta.
Comienza el interminable conteo regresivo y llega el cero definitivo... ¡Fuego!, El botón de encendido del cohete ya había sido apretado y comenzaba a despegarse de la Tierra el Vostok I de 4.720 Kg de peso. Llegan las tensas primeras palabras del cosmonauta “Vostok... Vostok... primer cuerpo separado”, el cohete continuaba su ascenso y el nerviosismo era general.
Finalmente a las 9:10 horas de Moscú, Yuri Gagarin se convierte en el primer hombre en ubicarse en órbita terrestre, tras haberse separado del último cuerpo del cohete impulsor.
En tierra comenzaba a respirar todo el personal de la misión, la primera etapa ya había sido superada con éxito y era hora de empezar a realizar todos los estudios técnicos de la nave, además de tomar atención a todo lo que fuese a informar el tripulante.
Por fin luego de unos momentos el astronauta informa “Puedo ver la Tierra envuelta en una niebla. Me encuentro magníficamente... ¡Qué bello es esto!”
Llegaron algunos momentos de tranquilidad, Gagarin comenzó a tomar notas en un pequeño block, mientras observaba y cantaba algunas melodías transmitidas por la radio. Mientras tanto en la Tierra se continuaba con los análisis, en especial los de ingravidez que aún presentaban un cierto temor por parte de los científicos, ya que se temía por las reacciones humanas ante este fenómeno, quedando demostrado por el cosmonauta que aquello no era para nada un gran impedimento.
Mientras volaba en el Vostok, Gagarin podía identificar claramente el continente sudamericano y africano, momentos previos a comenzar la etapa más difícil del vuelo, el reingreso a la Tierra. Esta etapa se presenta muy compleja debido a que cualquier objeto que quiera entrar en la atmósfera debe hacerlo en un ángulo determinado, ya que si por algún motivo la nave entra en un ángulo diferente o a una alta velocidad, simplemente se quema en la atmósfera así como muchos aerolitos que se transforman en las conocidas estrellas fugaces.
El reingreso del Vostok I fue absolutamente exitoso, aterrizando suavemente gracias a sus paracaídas en un alejado campo ruso. Poco segundos antes de caer pudo ser divisado por unas mujeres, que así como cualquier otro día, trabajaban la tierra. Las espectadoras no podían creer lo que estaban viendo, dentro de un extraño aparato caído del cielo aparecía un ser extraño, vistiendo un traje que ningún ser humano gustaría de vestir. Más sorpresa hubo luego de escuchar “Hola! Échenme una mano” en ruso.
En pocos momentos llegaron soldados del ejercito soviético, para llevarse de inmediato al cosmonauta de aquel hermoso lugar y brindarle uno de los mayores homenajes que recuerde el pueblo ruso.
Sus padres, su hermosa esposa junto a sus hijos y las más altas autoridades soviéticas, además de miles y miles de ciudadanos recibieron al primer hombre que cruzó la frontera espacial durante 108 minutos.
De inmediato llegaron los saludos de todo el mundo:
“El pueblo de los Estados Unidos comparte la satisfacción del pueblo de la Unión Soviética con motivo del feliz vuelo del astronauta, que constituye la primera penetración del hombre en el espacio (John Kennedy)”
“Que esta victoria que los hombres y las mujeres de todas las partes de la Tierra han recibido como una esperanza más grande para los destinos de la libertad, el bienestar y la paz, sea una victoria de toda la humanidad (Fidel Castro)”
“El éxito de los científicos y astronautas soviéticos hace honor a Europa y a la humanidad (Charles de Gaulle)”
El momento que vivían miles y miles de personas era histórico y ellos lo sabían. Yuri Gagarin era el primer astronauta de una nueva etapa que recién comenzaba, era la era del cosmos, de los viajes por el espacio hasta lugares desconocidos y de los constantes descubrimientos sobre nuevas lunas y planetas.
Finalmente el héroe soviético escribió una nota a los habitantes de la Tierra luego de vivir los minutos más increíbles de su vida: “Al volar alrededor de la Tierra en la nave espacial, he visto lo hermoso que es nuestro planeta. ¡ Guardemos y acrecentemos esta hermosura: no la destruyamos!” 20 de abril de 1961.
2 AGUJAS EN EL PAJAR:
Grandes palabras de Gagarin al final. ¿27 años? Chuta, y pensar que a esa edad recién pude viajar al norte... jaja.
Saludos!
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